domingo, 8 de febrero de 2026

Carta Abierta


Por: Carlos Santiago Medina


A quien sea que necesite leer esto:


No sé qué tipo de dolor te tocó.

No sé si fue una pérdida, una traición, una caída, o simplemente el peso de la vida.

Pero sí sé algo: el dolor cambia a las personas.


No es una frase bonita.

No es una metáfora.

Es una realidad que se siente en la piel, en los ojos, en la forma de caminar.


El dolor te rompe.

Te obliga a mirar distinto.

Te obliga a elegir: ¿me quedo en el suelo o me levanto con otra mirada?


Y esa mirada nueva… no es la misma de antes.

Es más cautelosa.

Más profunda.

Más fuerte.


El que ha sufrido ya no ama igual.

Ya no confía igual.

Pero también; si decide no rendirse,

ya no se rinde igual.

Ya no se calla igual.

Ya no se deja igual.


Porque el dolor, aunque quema, también revela.

Revela quién está contigo.

Revela lo que realmente importa.

Revela la fuerza que no sabías que tenías.


Así que si estás cambiando…

si ya no eres el mismo…

no te culpes.

No estás roto.

Estás transformado.


Y esa transformación, aunque duela,

puede ser el inicio de tu versión más real.


Con respeto, con verdad,


—Alguien que ya no es el mismo


 

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