Por: Carlos Santiago Medina
“Donde Nada Se Siente Bien”
Hay días, o meses enteros, en los que no estoy roto, pero tampoco estoy bien. Camino como si todo estuviera en orden, cumplo lo que debo, sonrío cuando toca… pero por dentro hay un silencio que pesa más que cualquier palabra. No es tragedia, no es drama; es ese punto gris donde nada duele demasiado, pero nada sana tampoco.
Me esfuerzo. De verdad lo hago. Me levanto, respiro hondo, trato de enfocarme, trato de avanzar. Y aun así, siento que no alcanza. Como si cada paso costara el doble y aun así pareciera que no me muevo.
Siento mucho… y al mismo tiempo no siento nada. Es una contradicción que cansa, que desgasta, que nadie nota porque desde afuera parezco “normal”. Pero por dentro estoy librando una batalla silenciosa que no sé cómo explicar sin sonar exagerado.
Por eso, si me ves reír, si converso contigo, si parezco estar “bien”, valóralo. No porque te deba nada, sino porque en esos momentos tú te conviertes en un pequeño respiro dentro de un mundo que últimamente se siente demasiado pesado. A veces eres mi escape, mi pausa, mi recordatorio de que todavía hay algo que puede sentirse un poquito mejor.
No estoy pidiendo que me salven. Solo que entiendan que, aunque no lo parezca, estoy intentando con todo lo que tengo.
Y eso… ya es bastante.





