Por: Carlos Santiago Medina
La vida no espera.
No se detiene a preguntarte si estás listo, si ya sanaste, si te atreves. Y en medio de ese vértigo, ¿de verdad vas a conformarte con un amor a medias?
Estar con alguien que no esté loco por ti es como vivir en una casa sin ventanas: te protege, sí, pero te priva de la luz. El amor debe ser un temblor, una certeza, una mirada que te desnuda sin tocarte. Debe ser alguien que te escuche incluso cuando no hablas, que se emocione con tus logros como si fueran propios, que te elija cada día sin que se lo pidas.
Porque tú no estás hecho para ser tolerado,
estás hecho para ser celebrado. Para que te amen con urgencia, con ternura, con fuego.
Para que te escriban poemas sin saber que lo están haciendo, solo por mirarte.
Así que no, no te conformes.
No te quedes donde no hay chispa,
donde tus lágrimas no importan,
donde tu risa no provoca vértigo.
La vida es demasiado corta para amores tibios.
Demasiado breve para explicarte mil veces.
Demasiado valiosa para compartirla con alguien que no sepa que tenerte es un privilegio.
Que te amen con locura, o que te dejen en paz.


